
JAPÓN: DESCUBRIMOS RIKUZENTAKATA
27 mayo 2011El pasado 15 de abril, Br. Shantamrita Chaitanya, representante de Abrazando al Mundo en Japón y Director de Amrita Heart , organización que nos representa en Japón, viajó a la zona afectada por el desastre. Al final de la ruta se encontró con Rikuzentataka, que había sido bastante ignorada por organizaciones de ayuda debido a su remota ubicación y pequeño tamaño. Br. Shantamrita encontró Rikuzentakata en desesperada necesidad de asistencia y tras recibir una petición formal por parte del gobierno municipal de la ciudad, decidió concentrar los esfuerzos de socorro de Abrazando al Mundo en Rikuzentakata. Esta es la historia de como ocurrió.
Pasé el viernes 15 de abril reuniendo artículos de primera necesidad para socorro al desastre. Compramos comida, guantes de trabajo, máscaras de protección contra la infección y radiación potencial. También una tienda y unos cuantos sacos de dormir ligeros que llevamos del ashram de Tokio. Sabíamos que haría frío en la zona pero nunca imaginamos cuanto. Éramos tres: Nath Hoshi, Santosh Miyazawa y yo. Eran casi las nueve de la noche cuando salimos de Tokio con destino a Ishinomaki, a 450 kms. de distancia, donde habíamos enfocado los esfuerzos de ETW hasta entonces.
Llegamos a Ishinomaki hacia las dos de la madrugada, casi sin gasolina. Las pocas estaciones de servicio que encontramos por el camino estaban cerradas. Finalmente nos aparcamos frente a una estación de servicio dispuestos a esperar que abriesen por la mañana. Al salir del coche noté un fuerte olor a agua de mar. Parecía algo de vida marina en putrefacción.
Montamos nuestra tienda en el aparcamiento y hacia las tres de la madrugada estábamos en nuestros sacos de dormir. Aunque estábamos muy cansados no era fácil dormir ya que persistían algunas bocinas de ambulancias. Incluso en medio de la noche la gente pasaba cerca de nuestra tienda, haciendo planes de dónde ir, que hacer, cómo arreglarse, etc. Nos dormimos.
Horas más tarde, Santosh me despertó. La estación estaba abierta. Recogimos todo y nos preparamos para el nuevo día. Con el depósito lleno llegamos al campus de la Universidad, donde Viveka había estado durante el trabajo de socorro con IVUSA (Asociación de estudiantes universitarios voluntarios) Nos impresionó ver miles de voluntarios moviéndose por todas partes, registrándose para trabajar, montando tiendas, etc.. Ishinomaki está a una hora de Sendai que tiene un millón de habitantes y es la capital de la prefectura de Miyagi. Debido a la facilidad de acceso a Ishinomaki, miles de voluntarios habían estado llegando para ayudar.
En vista del nivel de organización y la aparente saturación de voluntarios, decidimos continuar hacia el norte para conocer la situación en la siguiente zona habitada importante: Kesennuma. El estado de las carreteras hizo que invirtiéramos dos horas y media para hacer ochenta kilómetros.
Habían muerto más de dos mil personas Kesennnuma, y parecía tener el mismo grado de daños que Ishinomaki, pero muchos menos voluntarios para ayudar. A nuestra llegada vimos como se distribuían provisiones de socorro a unos cuantos miles de refugiados, haciendo una cola de centenares de metros. Algunos calzados solo con sandalias y calcetines rotos. Era obvio que habían perdido todo en el desastre.
Las provisiones de socorro estaban cuidadosamente alineadas en el exterior del gimnasio que servía de almacén. Los refugiados formaban grupos de cien personas y disponían de diez minutos para coger lo que necesitaban y ponerlo en una bolsa de basura. Sus ojos se iluminaban ante grandes cajas de calcetines, zapatos, ropa interior, sacos de dormir, etc. Durante horas una corriente de gente continuaba llegando de las escuelas, cada uno con su bolsa de basura. Incluso los ancianos y los niños tenían que llevar su bolsa cargada. No había transporte a los campos de refugiados, había que caminar. Empezó a llover. Se me saltaron las lágrimas.
Nos unimos a IVUSA `para ayudar en la distribución y servir comida caliente a los refugiados. Esa noche acampamos con los estudiantes en las colinas cercanas. La temperatura bajó a cero. Por fortuna pudimos compartir mantas con algunas personas y así conseguimos dormir.
A la mañana siguiente nos unimos a los estudiantes en la tarea de romper barro.
Por la tarde decidimos continuar hacia el norte para conocer la situación. Viendo la diferencia entre Ishinomaki y Kesennuma, presumimos que habría aún más necesidad de ayuda en la ciudad siguiente, veinticinco kilómetros al norte, Rikuzentakata. Un tsunami de trece metros de altura había golpeado esta ciudad costera de veintitrés mil habitantes. Diez por ciento de la población había muerto en el desastre, incluyendo un tercio de las autoridades municipales. Un setenta por ciento estaba en ochenta y ocho centros de refugiados, ya que sus casas estaban fuertemente dañadas o destruidas. Especialmente en el centro de la ciudad, la devastación era tan completa como increíble.
Buscando el centro de voluntariado local decidimos ir en primer lugar al ayuntamiento. Originalmente había sido un hermoso edificio pero ahora estaba así:
Cuando llegamos nos encontramos con esta vista..
Seguimos buscando y finalmente llegamos a un centro de voluntariado y vimos a la persona responsable. Bueno, estaban trabajando en el exterior de un pequeño restaurante transformado en oficina. Parecía una tarea imposible coordinar sus necesidades urgentes en un entorno tan mínimo, pero el director nos animó a que trajéramos un equipo de socorro tan pronto como fuera posible. Nos dio toda la información necesaria. Con una necesidad tan clara y crítica y escasos voluntarios, decidimos que Rikuzentakata era el destino de nuestro siguiente viaje.
Mañana, diez personas saldrán de Tokio y Sendai para empezar a trabajar en Rikuzentakata el próximo martes. Ruego por el éxito de sus esfuerzos.
http://www.youtube.com/v/W_r3IhwXOHc&rel=0&hl=de_DE&feature=player_embedded&version=3″></param><param http://www.youtube.com/v/W_r3IhwXOHc&rel=0&hl=de_DE&feature=player_embedded&version=3“
